Spanish, English
I started my Education for Sustainability´s pathway almost ten years ago. It began with a simple conversation, when someone very close to me asked if we could stop being human beings, and go backwards to where we weren’t destroying everything, when the connexions were evident and life made more sense.
I was working in Community Development, which I’ve always loved and I couldn’t believe what I was hearing. Humans have always been my favourite species and I’m always surprise by how we relate with the world around us.
When I think about that moment, I remember I had to stop and listen to the person’s story in order to understand their own perspective.
Many years have passed since that event and I’ve participated in several Projects facilitating workshops, organising action focus programs in México and Australia. There is one thing I’ve learned and has been part of all those projects: the best way to change our relation with the planet is stop and listen what others have to say and have done, to engage them towards a positive and more sustainable way of life.
At ECSLP I found that our role as Environmental educators unwrapping the language to affect, from our everyday lives, facilitating behavioural change and awareness processes for diverse communities, towards more connected and diverse lives, while keeping an eye on the big picture is a big task. Listening to stories and connecting different groups among themselves are big components of this work, without them those connexions would get lost.
Hace casi diez años comencé este camino de Educación para la Sustentabilidad. Comenzó con una conversación muy simple, cuando alguien muy cercano a mi me preguntó si era posible dejar de ser humanos (como especie), si era posible volver a ese momento en el que no estábamos destruyéndolo todo, en donde las conexiones eran obvias y la vida tenia mas sentido. En ese momento estaba trabajando en desarrollo comunitario, actividad que siempre me ha gustado por lo que no pude creer lo que oía, los seres humanos han sido siempre my especie favorita y nunca dejo de sorprenderme de la manera en la que nos relacionamos con el mundo a nuestro alrededor.
Al pensar en ese momento, recuerdo que me tocó hacer un alto y escuchar la historia de esa persona para comprenderlo desde su propia perspectiva.
Han pasado muchos años desde ese evento y he participado en varios proyectos, facilitando talleres, organizando programas enfocados en acciones positivas tanto en México como en Australia. Hay una cosa que aprendí y ha sido constante en todos esos proyectos, la mejor manera de cambiar nuestra relación con el planeta es parar y escuchar lo que otros dicen y hacen.
Trabajando para el ECSLP, como educadora ambiental, he encontrado que desdoblar el lenguaje para cambiar ese impacto en el planeta desde nuestra vida cotidiana, facilitar procesos de cambio de actitud y de conciencia hacia una vida más conectada, más diversa y mirando la imagen completa no es trabajo fácil.
Escuchar historias y conectar grupos son componentes fundamentales de este trabajo; componentes sin los cuales se perderían dichas conexiones.